miércoles, 24 de noviembre de 2010

No pense nunca que amaría tanto a mi habitación hasta que alguien la uso mientras yo no estaba.
No pense amar tanto mi ropa hasta que vi mis prendas en otras personas.

No pense amar tanto mis libros, hasta que no vi a alguien leyendolos.
No pense que iría a amar tanto mi música, hasta que no vi a alguien bailando al compás.
No pense amarte tanto, hasta que te volví a mirar.

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