lunes, 13 de abril de 2009

Bar

No, llevas ahi sentado años, y nunca entendiste el verdadero siginificado de la vida, sólo viste pasar por la vereda de enfrente la vida de los demás, mientras vos miras desde tu mesa con envidia el exterior y te moris de ganas por ser vos quien pare el colectivo y despidas con una sonrisa a la mesera del bar. No podes esconderte ahi toda la vida. El cajero conoce más de tu vida que vos mismo, y yo que sólo soy una expectadora más de vos sé que te comes las medialunas por las puntas dejando el corazon para la último y que el café te gusta de un color medio y con tres sobrecitos de azucar. Conozco tanto de vos, que te enloquece saber como es que lo hago. Vos no sabes que yo te miro a travez del ventanal del bar, mientras vos miras los autos pasar con las pupilas dilatadas. Vos me miras mientras yo te observo detenidamente, y conozco cada uno de tus actos. Te gusta mirarme con los ojos en cualquier lado, porque mientras lo haces volas. De la nada te encontras volando por ensima de la 9 de julio con direccion a ninguna parte y eso te lo provoco nada más que yo. Me miras y no decis nada, y me siento en la mesa de enfrente solo para llamar tu atencion. Mientras pido algo de tomar te encuentro conversando con un vendedor de cuadernos, que si no oigo mal, tambien te observa desde lejos. Mientras me miras, mientras miras pasar la vida y no vas a buscarme. El bar entero, el vendedor de cuadernos, el chanta que quiere venderte pan viejo y yo, somos testigos de tu inocencia, de tu miedo al si, y de tu increible obsesion por el no.

No hay comentarios: